Muere Stan Lee, el patriarca de Marvel, a los 95 años

El guionista y editor que hizo grande a la Casa de las Ideas ha fallecido en Los Ángeles: los personajes que ayudó a crear le sobrevivirán para siempre.

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Marvel está de luto. Stan Lee, el guionista y editor que hizo grande a la Casa de las Ideas, ha fallecido ha fallecido en Los Ángeles a los 95 años según ha informado TMZ. 
Antes de adoptar el seudónimo que le hizo famoso, Lee respondía al nombre de Stanley Martin Lieber: se trataba de un chaval judío nacido en Nueva York en 1922, hijo de inmigrantes rumanos, muy aficionado al cine y con una temprana vocación de escritor. Por casualidades de la vida, resultó que el marido de su prima Jean, Martin Goodman, era el editor de Timely Comics, una editorial especializada en tebeos sin demasiada suerte. Debido a este vínculo familiar, Lee entró en la nómina de Timely en 1939, trabajando a las órdenes del editor Joe Simon. Eso le llevó, en 1941, a escribir su primer guion para uno de los personajes de la editorial: cierto Capitán América, creado por un dibujante llamado Jakob Kreuzberg, pero que firmaba con el seudónimo ‘Jack Kirby’. 
Tras una experiencia castrense durante la II Guerra Mundial, durante la cual trabajó en los servicios de propaganda del ejército, Lee se encontró con un panorama en el que los superhéroes de DC, impulsados por el editor Julius Schwarz, volvían a ganar popularidad entre los jóvenes. Debido a ello, Martin Goodman le animó (u obligó) a crear su propio grupo de aventureros superpoderosos. La idea genial de Lee fue idear personajes mucho más verosímiles y menos intachables de lo habitual en el género, residentes en una Nueva York animada por el rocoso e impactante dibujo de Kirby. El producto de dicha intuición, que cristalizó en 1961, fueron los Cuatro Fantásticos: la llamada ‘Era Marvel’ había nacido, y su lema sería “Superhéroes con superproblemas”.
Tan dotado para idear personajes (además de los ‘4F’, su imaginación dio a luz a Spider-Man, Thor, Iron Man, Ant-Man, Daredevil, los X-Men y una miríada más de arquetipos memorables) como para aprovecharse del talento de sus colaboradores gráficos como Kirby o Steve Ditko, Lee aprovechó su talento de showman y líder de opinión, no solo para convertir a Marvel en la alternativa hip y vanguardista a la algo acartonada DC de los 60, sino también para erigirse en portavoz y rostro visible de la editorial. Aun hoy, los tebeos de Marvel van precedidos siempre en sus créditos por el membrete “Stan Lee presenta…”. Eso le ganó fama a espuertas, pero también enemistades acérrimas entre aquellos que trabajaron con él, incluyendo a un Jack Kirby con el que nunca llegó a reconciliarse del todo. Y en cuanto a su talento como hombre de negocios, cabe señalar que su mala mano a la hora de vender los derechos cinematográficos de sus personajes ha sido la causa de muchos malos filmes y de un marasmo de propiedad intelectual que dura hasta hoy.
Amado y detestado a partes iguales por el fandom de Marvel, convertido en una sombra de sí mismo tras la muerte de su esposa Joan en 2017 y víctima en su último año de vida de una bochornosa pugna entre sus herederos (especialmente su hija C. J., acusada de tratarle cruelmente y apropiarse de sus bienes), Stan Lee ha sido una figura sin cuyas virtudes y defectos no existirían los cómics tal y como los conocemos hoy en día. Así pues, quedémonos por ahora con la parte positiva de su legado y despidámosle con su grito de guerra: “Excelsior!”. 
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