Alegría y jonrones reinaron en el Universitario

Los participantes dieron un gran espectáculo || Fotos: David Urdaneta
Los participantes dieron un gran espectáculo || Fotos: David Urdaneta
Los participantes dieron un gran espectáculo || Fotos: David Urdaneta
BEISBOL VENEZOLANO
Manuel Vargas | @MA_Vargas7
Un ambiente festivo en el estadio Universitario de Caracas recibió a los 10 jonroneros que se enfrentaron en el 17mo Festival del Jonrón Pepsi. Entre la algarabía del público y un estadio para enmarcar, se produjo un evento para el disfrute de todos los fanáticos de la pelota criolla.
Mientras las personas comenzaban a dar sus primeros pasos en el estadio y la comida se empezaba a oler, la alfombra azul dejó pasar a varias estrellas  del espectáculo y del deporte. Los Víctor DrijaJonathan MolyCaramelos de Cianuro y compañía, desfilaron junto a Wilson ContrerasJosé “Café” MartínezJesús Guzmán, entre otros, para hacer ver que la noche prometía no solo jonrones, sino también mucha música.
Ya en el estadio y con el público expectante esperando buenos batazos, Juan Miguel dio entrada a la fiesta y aunque fallas técnicas hicieron de la suyas, pudo hacer un buen show en el que Sixto Rein dio apoyo al final. Maleh cantó el himno nacional y ya la música y el show eran incontenibles.      
Así entre una cosa y otra, José Osuna eliminó a Jesús Guzmán demostrando un poder que el caraquista trató de imitar, pero un bate adormilado y el tiempo dejaron que el intento de remontada quedara en una simple quimera.
Poco después llegó el turno de Delmon Young y “Dinamita” no defraudó. Los vuelacercas se le cayeron de los bolsillos, tanto que una regadera no lo hubiera hecho mejor. A eso se enfrentó Eugenio Suárez, que a pesar de conectar muy bien la pelota, no le alcanzó para superar a un pelotero magallanero que está más encendido que un árbol de navidad.
La tercera dupla entró y como ocurre algunas veces: la juventud no tuvo piedad con la experiencia. El poder de Gleyber Torres se sintió y las gradas emocionadas recibieron las pelotas que para allá mandó; y aunque Luis Jiménez buscó de darle guerra, unas molestias le impidieron rendir al máximo, otorgándole así el pase al impetuoso joven.
Las emociones continuaban y al premio que le dieron a Ronald Acuña Jr. por su Novato del Año, él respondió regalando batazos. Por el jardín derecho, por el central por el izquierdo… no tuvo distinción ni preferencia, los jonrones los repartió como si de pelar mandarinas se tratara: más fácil imposible. César Hernández no tuvo oportunidad. Pese al talento del pelotero de los Filis, el poder y la calidad del Novato del Año dejaron claro que el premio que obtuvo fue más claro que el agua.
Para el final de la ronda 1 quedó el “Café” Martínez retando al campeón defensor; sin embargo su bate llegó groggy y su intento se quedó más corto que Tyrion Lannister de Game of Thrones. Contreras repartió batazos a diestra y siniestra, mostrando que no quería perder su cetro. Con mucho poder, el de los Cachorros dejó claro que si alguien quería quitarle el trofeo debería luchar… y bastante.
Con Osuna, Young, Torres, Acuña. Jr. y Contreras ya en la segunda ronda, llegó el turno de Jonathan Moly de animar las cosas. Diciéndole “Sayonara” al aburrimiento abrió la tanda para la segunda ronda del derby de cuadrangulares.
Osuna sucumbió pronto, dejándose tal vez sus jonrones ante Guzmán; Torres volvió a compartir batazos, no le tuvo piedad a la pelota; Contreras no quiso quedarse atrás e igualó a Gleyber; mientras que Acuña Jr. siguió su fiesta particular para alegría de todo el público; y al final, Young bateó lo justo para hacer constar que en poder era probable que no hubiera nadie que lo superara.
El ritmo y la música continuó haciendo saltar a todo un estadio que ya esperaba una final apasionante entre dos portentos: Young y Acuña Jr. Si el norteamericano mostró fuerza en las dos rondas anteriores, en la última sonó el bate como si de una orquesta se tratara. Con su actuación puso de pie a muchos fanáticos; sin embargo su contrincante los hizo a vibrar de principio a fin.
Ronald mantuvo la esperanza de ver a un criollo quedarse con el trofeo, pero su actuación solo alcanzó para llevarse más aplausos que nadie, porque aunque el rookie no pudo ganar el derby ante el poder del norteamericano, provocó que muchos latidos se detuvieran de la emoción por su “casi remontada”. No obstante, el de los Bravos de Atlanta si se llevó la certeza de todo un estadio de pie ovacionándolo: en Venezuela había nacido un nuevo ídolo.
Young recibió su merecido trofeo con una sonrisa y mientras respondía preguntas aquí y allá, Gustavo Elis y La Melodía Perfecta cerraron la noche con buena música que los espectadores corearon a más no poder.
La pasión, el orgullo, el deleite del venezolano por el beisbol es innegable. Es algo que ya está posicionado en su ADN, como la arepa o la hallaca, y que lo hace emocionarse y vibrar cada vez que va a un estadio.
El Jonrón Pepsi celebrado en el “Coso de los Chaguaramos” mezcló la música con la pelota; puso a disfrutar una fanaticada que en todo en el estadio se vio comer, beber, bailar, cantar, bromear  y, sin importar de qué equipo fuera, saltar de alegría apoyando ese poder que deja la bandera tricolor en alto en otras tierras y al que también nutre a esa pelota criolla que tanto hace disfrutar y que recuerda que a final de año, Venezuela también se escribe “B” del deporte que más gusta por estos lares.    
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