Cardenales y la LVBP disfrutaron del sabor de Castillo y Valbuena

Cardenales recordará por siempre a Castillo y Valbuena | Foto: Referencial
Cardenales recordará por siempre a Castillo y Valbuena | Foto: Referencial
BEISBOL VENEZOLANO
Redacción Meridiano
José “El Hacha” Castillo y Luis Valbuena dejaron esplendorosos números en su carrera como peloteros en la pelota criolla.
Castillo arribó, en la presente campaña, a 19 temporadas en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP). El mismo dejó unos números personales que lo añaden en lo más alto de la pelota criolla, luego de convertirse en el octavo toletero en el béisbol venezolano en conectar 1000 indiscutibles, culminando sexto al traspasar a Tomás Pérez y Luis Sojo en una fila de peloteros de la talla de: Víctor DavalilloRobert PérezTeolindo AcostaCésar TovarLuis “Camaleón” GarcíaJosé CastilloTomás Pérez y Luis Sojo.
En vida, el guariqueño vistió la indumentaria de seis franquicias distintas, arrancando por la novena en la que más se enardeció en el béisbol venezolano como lo es Leones de Caracas (1999-2000), en donde se le creó el apodo de “El Hacha” y con los que duró por alrededor de 11 periodos vistiendo la camiseta melenuda. Seguidamente, el pelotero oriundo de Las Mercedes (Estado Guárico) fue trasladado junto a Jackson Melián de los capitalinos a Bravos de Margarita en la temporada de 2011-2012.
Posteriormente a un cambio en el combinado insular, Castillo pasa a las riendas de Caribes de Anzoátegui en la temporada 2012-2013 en la que perduró por cuatro campañas hasta el periodo del 2016, donde se viste de escualo con los Tiburones de La Guaira conjunto con el que se sostuvo por un año en el que en 2017 pasa a las filas de los Tigres de Aragua, cuya institución fue en la que estuvo por menos tiempo con solo siete meses pasando a los Cardenales de Lara en Julio del presente 2018, donde en dicho cuadro culminó su carrera como profesional.
El pelotero que jugó en múltiples posiciones, tanto en los jardines como en el cuadro, dejó números resaltantes con su madero con .303 de average. Con carisma e inigualable que no hay en las vitrinas del beisbol venezolano bateando mil hits (dio 1.032), 90 vuelacercas, 500 o más rayitas traídas al plato (555), 60 bases estafadas (61 robadas en total) y 1.500 almohadillas alcanzadas (1.523).
Luis Valbuena: Prospecto creado en la pelota criolla
Quién en vida estuviera en vigencia en la gran carpa con los Angelinos de Anageim, su sensible pérdida dejó en cabizbajo a muchos seguidores de la pelota venezolana, principalmente a los aficionados de los pájaros rojos quienes ya no podrán ver que "la cosa se ponga buena" cuando el ex grandeliga ya no tome más turno al bate en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto ni en ningún otro escenario de la pelota criolla.
Valbuena siempre se superó con fuerza y salud, tanto de su voluntad como de su bate. En múltiples oportunidades de su juventud, y su tardío inicio en el beisbol profesional, se planteó la posibilidad de dar un paso al costado. Pero el zuliano nunca se dio por vencido. Llegó en plenas condiciones al mejor béisbol del mundo. Estuvo con Marineros de Seattle, Indios de Cleveland, Cachorros de Chicago y se fue al cielo como un Ángel (Angelinos de Anageim), así se quedará marcado en la historia del béisbol tricolor.

El infielder es uno de los 22 venezolanos con por lo menos 100 jonrones en las mayores (114). Y puso su guante en donde era necesario ¿Primera, segunda o tercera? No importa. Allí estaba Valbuena. En su último juego fue antesalista; intercambió lugares con Carlos Rivero, quien lo acompañó hasta el final y la Providencia lo rescató de la tragedia.
El mismo, siempre fue un Cardenal. A través de 11 temporadas sintió los colores crepusculares. 42 bambinazos dejaron al antesalista en su cuenta personal, la cuarta mayor cantidad en la franquicia, y, por contingencia es la misma cifra que tiene su ex compañero y pelotero con el que sufrió el accidente y aún se mantiene viviente Carlos Rivero.
Una de las habilidades del oriundo de Caja Seca, estado Zulia, fue la de ser un bateador remolcador de rayitas por su veteranía.
Se fue una insignia del béisbol y de los Cardenales de Lara, mucho que pensar y analizar de dicho ex bigleaguer, quién se al diamante de juego más alto con un promedio al bate de .278, bateando en su último duelo en vida de 4-1 con un solo hits frente a los selváticos.
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