¿Eres de las que gritan o se callan en el sexo?



Agencias.- Los tres, lenguaje, erotismo y deseo, son factores determinantes en ese proyecto humano de “sujetarse”, de devenir un “sujeto” humano, y los tres son factores que, cuando no se pueden resolver bien, desencadenan o son constituyentes o son síntomas de cualquier desequilibrio psíquico. Si no aprendemos o se nos “estropea” el simbolizar lo simbolizable (el lenguaje), si no aprendemos, desde las pulsiones, eso tan complejo de desear “convenientemente”, o si no aprendemos o se nos cortocircuita el relacionarnos con el otro, algo en nuestra estructura de sustento se cae, en ocasiones de la forma más trágica posible. Por eso, más allá del paradigma biológico y farmacológico, es imposible intentar ayudar a alguien que cae sin intentar averiguar qué le está pasando en esos tres ámbitos de sujeción.
Los humanos, por ejemplo, necesitamos ponerle lenguaje al mundo. Sin el lenguaje (la capacidad de simbolizar), nada sería para nosotros comprensible, nada sería posible de llevarnos a nuestra conciencia (lo que crea al mundo y a nosotros mismos con él), el lenguaje es como una intermediación, unos guantes, que nos impiden “tocar” las cosas directamente pero sin los cuales no podríamos tocar nada. Para un humano, todo tiene que estar racionalizado, y alcanzar sentido a través del lenguaje. Lo contrario es el horror… o, en contadísimas ocasiones, la gloria.
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