Análisis ND: En el día 22, Maduro pierde a Uruguay, su penúltimo aliado democrático


Pedro García Otero .- ¿Qué pasó entre el 30 de enero, en el que Tabaré Vázquez anunció, junto con México, la creación del “mecanismo de Montevideo”, y este 13 de febrero (apenas 14 días) en el que, tras reunirse con Mauricio Macri, el homólogo argentino del presidente uruguayo, este se sumó a la solicitud de “elecciones libres” para Venezuela?
Hoy fue el día 22 de la crisis política desatada por la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino, y la noticia más destacada es que, en efecto, el Mecanismo de Montevideo murió al nacer y que Vázquez, agobiado por presiones internas y externas, ha tenido que sumarse al Mercosur en la exigencia de elecciones “libres, creíbles y con controles internacionales confiables” en Venezuela.
Es un aliado que pierde Nicolás Maduro y no es menor. Es una nación pequeña, pero con un gran prestigio internacional por sus galones democráticos. Es, de hecho, el único país abiertamente democrático que aún respaldaba a Maduro, junto con México, que tras el fiasco del “mecanismo”, luego de la reunión del Grupo de Contacto Internacional de la Unión Europea, ha hecho un discreto mutis sobre el tema venezolano.
La prensa uruguaya, hasta ahora, tampoco ha hecho mayor alarde de lo que es un gigantesco cambio de posición. En las ediciones digitales de El ObservadorEl País, el escueto comunicado de la encerrona, totalmente a solas, de Macri y Vázquez en la finca de veraneo presidencial en Colonia, con asado incluido, no va más allá de una nota de informativo básico, con extrema cautela.
Cero análisis de algo (Venezuela) que ha sido central en la política del país sureño en las últimas semanas. Y cero preguntarse, en este momento, por qué dos mandatarios interrumpen sus vacaciones por un tercer país.
Mientras tanto, Guaidó designó directiva de Pdvsa y Citgo que en pocos días puede ser una decisión de consecuencias gigantescas. Pero en general hoy fue un día de casi “normalidad” tras el clímax de la manifestación del martes y el deadline del ingreso de ayuda humanitaria. Y por ahora, también, no es más que un avance simbólico de Guaidó, el inicio de la toma de control de activos venezolanos en el exterior.
La naturaleza del escorpión
Del lado del chavismo, hoy también fue un día de una vocería más distendida que en los últimos días. Maduro, quien sigue en la onda de lucir propositivo, ha propuesto una “gran alianza con el sector agroproductivo” a los pocos productores agrícolas y pecuarios que quedan en Venezuela.
Lo ha hecho en la “inauguración de una planta de arroz”… Desde Miraflores. Cuando se tienen 20 años en el poder, 85% de la población en contra y 57% de contracción del PIB en un lustro, este tipo de anuncios, este tipo de declaraciones, solo pueden mover al llanto o a la risa.
Huérfano de un viaje a Calabozo, Maduro, “encerrado en el palacio” (eso lo decía Hugo Chávez) le propone “una gran alianza” a los mismos agroproductores que tienen que dejarle la mitad de su cosecha a los gobernadores y la otra mitad a las alcabalas (por supuesto, es una exageración en el segundo caso; en el primero, sí hay gobernadores que se han querido quedar con 50% de las cosechas).
Pero más allá: Maduro no puede proponerle una “gran alianza” al mismo sector al que destruyó con Juan Carlos Loyo, pistola al cinto, entregándole los sembradíos de plátano más importantes de Venezuela, en el sur del Lago, a los rusos, que en la vida han visto un plátano (por cierto, hablando de entreguismo).

No le puede ofrecer una alianza a los agroproductores el mismo Gobierno que tuvo a Elías Jaua de ministro de Agricultura y Tierras, entre sus múltiples pecados, -perdón, cargos-, en estos 20 años; el régimen de Maduro, en fin de cuentas, es el mismo que ha destrozado toda la cadena agroproductiva para sustituirla por importaciones.
Maduro cree que la gente no se ha leído la fábula de la rana y el escorpión. En fin, otro día de palabrería. Como la “marca país” un día o la “chamba juvenil”, al siguiente. Business as usual. La máquina de incumplir promesas, como le dijo Jordi Évole.
El país de Maduro solo existe en la propaganda. Y, todavía, en el poder de fuego de la Fuerza Armada. Hoy fue otro día de ejercicios militares.
Alerta creciente
Trump y Duque se reunieron en Washington, pero dijeron más bien poco. Donald Trump respondió “veremos” al envío de 5.000 soldados estadounidenses a Colombia y Duque dijo que sería “un crimen”, no permitir el ingreso de ayuda humanitaria, pero este último tuvo que soportar que la rueda de prensa conjunta (en la Oficina Oval, nada menos, como símbolo del poder) se desviara a los temas del cierre del Gobierno de EEUU y del muro fronterizo, que le interesan más a los gringos, Trump incluido, que el tema de Venezuela.
Lo cierto es que en la prensa estadounidense ha aparecido un artículo de El Nuevo Herald que señala que la reunión de Trump y Duque se centró en cómo hacer ingresar la ayuda humanitaria sin uso de la fuerza, y se convino en un esfuerzo diplomático regional para hacer que Maduro desista de su actitud y permita su entrada, según la reseña que del artículo hace el internacionalista venezolano Mariano De Alba.
Un esfuerzo del que el resultado de la reunión Macri-Vázquez pareciera un primer y muy sólido resultado. Pero se habló incluso de que los venezolanos introdujeran la ayuda internacional en maletas al país, según el diario de Miami.
Otro artículo, mucho más duro y en inglés, fue publicado en Bloomberg y su título es Con la cocaína fluyendo, el impulso para separar a Maduro de sus generales golpea en un obstáculo. Palabras más, palabras menos (y sin ninguna fuente directa en abierto, todo sea dicho) cuenta la nota lo que es vox pópuli en Venezuela en materia de involucramiento de la Fuerza Armada Nacional en todas las actividades legales e ilegales en las que ha tomado control o, en las que, se comenta, participa; y señala que Maduro es la cara civil de un régimen militar.
Pero agrega que, según fuentes reservadas, tanto la Casa Blanca como Guaidó subestimaron el nexo de los militares con el Gobierno y que los resultados de la presión, hasta ahora, han sido mucho menos alentadores para ellos de lo que esperaban. Además, afirman, los militares no ven clara la amnistía y no sienten que necesariamente vaya a ser honrada en el futuro. En fin, todavía no tienen ni incentivos ni desincentivos suficientes para separarse de Maduro.
Este es el estado de las cosas en el día 22 de la crisis, 13 de febrero de 2019.
Y eso que hoy fue un día tranquilo…
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