Especial ND: Igor Gavidia, el ingeniero respetado al que Chávez “talibanizó”


Igor Gavidia

Pedro García Otero .- Un técnico con más de 35 años de experiencia en el sector eléctrico. Un hombre que estaba en Edelca cuando se pusieron en servicio muchos de los sistemas que hoy en día tienen en jaque al sistema eléctrico venezolano por falta de mantenimiento. Un hombre preparado. Y también un talibán, un hombre que se radicalizó y perdió a sus amigos por la política.
Cuando se habla de Igor Gavidia en la Corporación Eléctrica Nacional, se habla de un hombre respetado y reconocido por el personal de la empresa, lo cual, por cierto, contrasta con la opinión sobre Luis Motta Domínguez, el general que durante tres años y medio fue uno de los personajes con peor reputación del madurismo.
Pero su designación, aunque sea reconocido en la industria, y según señalan estos trabajadores, “no es una buena noticia”.
“Ser peor que Motta Domínguez es muy difícil, pero Gavidia es un hombre con ideas pasadas de moda, y muchos nos hemos preguntado qué pasó con él, por qué se radicalizó tanto, llegó un momento en el que no se podía hablar con él de política: en Edelca puso a mucha gente valiosa como jarrones chinos, solo porque eran de la oposición, y luego, cuando fue jefe del despacho de carga de Corpoelec en Caracas, acabó con las carreras de profesionales muy valiosos”, señalaron las fuentes, que pidieron el anonimato.
Llega Gavidia como cara “seminueva” a un gabinete en el que desde hace más de una década es difícil contar con rostros frescos. Llega, además, en un momento de crisis terminal del sistema, que puede llevarse consigo, también, a lo que queda del régimen de Maduro. O puede incluso salvarlo si su gerencia de esta crisis eléctrica resulta exitosa.
Dos técnicos venezolanos con experiencia en el sector eléctrico, hoy en el exilio (Paulo M. De Oliveira y José Aguilar) han brindado, en sus cuentas de Twitter, un perfil muy desfavorable de Gavidia.
Aunque Aguilar señala que el apellido lo relaciona con la familia de Cilia Flores, a través de su primer esposo, Walter Gavidia, las fuentes consultadas por Noticiero Digital señalan que no tiene ningún parentesco conocido por ellos con la primer dama del régimen. También le reconocen, por cierto, honestidad personal, una cualidad escasísima en el chavismo, como se ha demostrado hasta el cansancio; más aún en el sector eléctrico en los últimos años.
Estas fuentes, que trabajaron directamente con el ahora ministro de Energía Eléctrica y presidente de Corpoelec, señalan que Igor Gavidia “nunca pareció participar en guisos, ni hubo rumores sobre eso, lo del apellido creo que es coincidencia”, señaló uno de los consultados.
Gavidia está en la industria eléctrica desde comienzos de los 80, y fue uno de los “afortunados” según las fuentes, que hizo el curso de sistemas de potencia en Estados Unidos en la década de los 90, directamente con la General Electric. Un curso de un año completo de duración.
A pesar de esto, Aguilar, ingeniero tachirense, actualmente en el exterior, calificó la designación de Igor Gavidia como “reciclaje de bates quebrados”. Este experto, quien ha participado en un plan de recuperación del sector eléctrico para la presidencia interina de Juan Guaidó (que prevé una inversión de $15 mil millones en un plazo de cinco años con recursos multilaterales) ha calificado también a Gavidia como “destructor de Edelca con lazos con la primera dama”.
Igualmente crítico ha sido De Oliveira al señalar que Igor Gavidia tuvo que tomar en 2009 la decisión de apagar Sidor y buena parte de la CVG para poder sostener el consumo residencial: “Igor Gavidia es uno de los apóstoles de la destrucción del SEN. En 2009, él publicó el panfleto Una visión del sector eléctrico venezolano. Recordemos que en 2009 la demanda era 18000 MW y hoy a duras penas llega a 12000 MW”.
Agrega De Oliveira, citando extractos de este documento publicado hace una década por Aporrea, que en él Gavidia indicaba que:
“La ruptura con el capitalismo dentro de las empresas eléctricas requiere democratizar la información, las decisiones y la participación activa de los trabajadores, así como eliminar la verticalidad en las relaciones entre la alta gerencia y los trabajadores”.
“…la concepción capitalista predominante en la alta gerencia de las empresas (…) está ligada a la División Social del Trabajo, donde el conocimiento se mantiene parcelado y donde a los trabajadores no se les reconoce ningún conocimiento producto de su experiencia laboral (…) Proponemos una estructura distinta (Corpoelec) donde se contemple la participación directa de las y los trabajadores de base, sean profesionales universitarios o no”.
A Igor Gavidia se le recuerda además porque en 2010 pidió “rezar por el Guri”. “Clamor a Dios por el sistema eléctrico nacional”, fue el acto que realizó en la Edelca que luchaba por no ser absorbida totalmente por Corpoelec. Tarea, por cierto, en la que el ahora ministro de Energía Eléctrica puso todo su entusiasmo.
Chávez lo tiene loco
Sus compañeros de trabajo de más de dos décadas recuerdan a Gavidia como un hombre amable y un buen compañero de labores, pero también como “un chavista trasnochado que vendió a Edelca” (empresa que siempre fue considerada la “tacita de plata” del sector eléctrico). “Por culpa de él fue la primera empresa del sector en formar parte de Corpoelec y de ahí en adelante se volvió m…”, agregó otra fuente.
“Él tuvo un cambio muy fuerte en los primeros años de Chávez, que hay que reconocer al principio valoró al personal con más experiencia. Creo que él pensaba que tendría un papel más relevante. Después del paro petrolero cambió mucho, se volvió un fanático, no se podía hablar con él de política. Muchos sus compañeros tomamos la decisión de no hablar con él más que de temas técnicos, de trabajo, y fue dejando de tener amigos dentro de Edelca, primero, y luego de Corpoelec”, señalan las fuentes.
Sin embargo, a Gavidia se le reconoce, dentro de Corpeoelec, que “siempre estuvo en contra de los militares en el sector, fue más del grupo de (Héctor) Navarro y de (Alí) Rodríguez Araque”. De allí que De Oliveira señalara en su Twitter, anoche, que es un “apostol” del recientemente fallecido exministro de Energía y embajador en Cuba.
No se prevé que Gavidia vaya a tener un rol temporal como el que tuvo en 2015, cuando por una semana fue ministro del interregno Jesse Chacón-Luis Motta Domínguez. Dos funcionarios militares severamente cuestionados por su manejo de la crisis eléctrica. Sin embargo, trabajó sin problemas aparentes con ambos, luego de la salida de Héctor Navarro, ministro de Energía Eléctrica hasta la muerte de Hugo Chávez.
Sus excompañeros consultados coinciden en que no haber llegado a la alta gerencia de Edelca le provocó un resentimiento que en 2008 llevó a la destrucción de la empresa, en su absorción (duramente rechazada por el personal) de esta compañía modelo del sector eléctrico y su fusión con Cadafe, una compañía casi tan cuestionada como la actual Corpoelec.
“Nadie le puede quitar la experiencia y conocimientos, sabe del sistema a 800, estaba allí cuando se puso en servicio (…) pero nunca entendimos el cambio que tuvo, parecía que quería j… a Edelca, muy resentido por no haber llegado a los cargos más altos. Se jubiló como jefe de sección, nunca llegó a gerente y creo que eso lo dejo muy resentido con la empresa. No sé como sera ahora, por lo menos estará claro que no hubo un ataque electromagnético”, señalaron las fuentes, recordando que en 2008, tras su jubilación años antes, regresó a Edelca “con un deseo enorme de venganza, aparentemente”.
“Lo jubilaron sin llegar a cargos altos y se desilusionó mucho, se separó por un tiempo del sector, de todo, hasta de sus amigos. De pronto ya jubilado lo nombraron presidente de Edelca y llegó como con ganas de venganza, era otra persona”, señalaron sus excompañeros. Entre su jubilación y su regreso trabajó en Corpovargas, y según señalaron sus cercanos, la corrupción que vió allí lo alarmó, también.
Sin embargo, en el período más álgido de corrupción en Corpoelec (a raíz del decreto de emergencia de Hugo Chávez en 2009 y con su hermano Argenis Chávez como ministro, sumamente cuestionado por su manejo de la empresa), Gavidia ha trabajado como un apparatchik, sin jamás hacer una crítica pública (y tampoco, según quienes lo recuerdan, privada) a la forma como se dilapidaron, según ha señalado la Asamblea Nacional, más de 100 mil millones de dólares que han ido a las fortunas personales de los “bolichicos”.
Aún así, sus excompañeros no dudan de su talento profesional. “Ojalá tenga voluntad política y lo dejen actuar. El sistema mejoraría algo”, señalan. Pero le atribuyen “doble responsabilidad en el desastre”: “primero por imponer un modelo que acabó por destruir una infraestructura vital para el país y segundo que lo hizo a conciencia, con conocimiento de causa, ya que formó parte de una empresa con alto estándar técnico y gerencial”, señalan.

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