LA CRÓNICA desde San Felipe; AQUELLAS MIRADAS... Willians Ojeda Garcia

.
LA CRÓNICA desde San Felipe-Estado Yaracuy-Venezuela

.
...
Después de visitar el cementerio viejo del Municipio Independencia declarado hace poco como Museo Patrimonio Histórico del Estado Yaracuy, toda una bóveda de historias fuente para los cronistas, historiadores y curiosos , tratando de investigar algo sobre personajes allí sembrados me vine de regreso a mi casa natal ubicada en el barrio El Panteón de San Felipe. Hace algún tiempo.
En mi andar por la antigua Quinta Avenida, hoy Avenida Libertador, sentía algo raro como si los ojos de algún espanto me miraran sin brillo. No me asusté por nada, había una luz interna que estremecía mi paz y movía el corazón de amor y alegría que se expanden entre quienes deseamos una larga existencia siempre buscando a Dios, y para quienes un dia se fueron a abrazarse con las raíces en ese jardín recién llorado. A medida que aceleraba los pasos, las miradas seguían.
Algo interno sentía en mí. Eran como guías en el andar hacia un rumbo que no era desconocido que viví desde niño porque desbordaba una comunión íntima con mi ciudad.
En cada esquina me cruzaba con el viento de aquella figura fría que no veía. Recuerdo era una tarde profunda de Abril que buscaba la luna. No se si era un espanto o no sé que cosa, pero algo hablaba con mi espiritualidad. Era aquello como un diálogo sin hablar entre un rostro y una cara humana que intentaban comunicarse para entender aquel momento de la visita al campo de silencios entre túmulos de tierra en cuyas entrañas habían seres maravillosos sembrados quienes con el correr de los años se convirtieron en ídolos de historias.
En una y otra tumba salia un himno de humanidad. Aprendí entonces que aquel lugar que dejé no era el final de la vida. Al contrario, era un bosque florido de amor elevándose hacia los cielos que jamás se tocan
Y seguía caminando por aquella ancestral Calle Real buscando mi refugio natal, el hogar donde abrí por primera vez los ojos, El Panteón.
A nadie veía pero sentía una figura sin sombra alguna. Escuchaba su sonido sin oír su voz, Pensaba que era un conjuro de cosas envueltas entre misterios ocultos que ni siquiera la historia la ve seguramente porque falta amplitud para sus registros...
Pero era mi compañero o mi compañera en aquel corto viaje entre el campo santo y mi hogar. Comprendí también que aquellos pasos que me seguían no eran de ningún espanto, de ningún extraño ni nada raro ni lejano en mi vida ni en la vida de mi pueblo porque algo altivo estaba allí como un árbol robusto y frondoso buscando los luceros y hacerse estrellas victoriosas de la vida misma.
No eran espantos repito, tal vez eran difuntos en seres extraordinarios, muchos olvidados...sin consuelo, haciéndose historia. Los que andan aun en su soledad huérfanos de alguna mueca piadosa anhelando la caridad negada por toda todas las rutas de la ciudad como alma sin pena.
Tal vez caminan por todas partes con su propia brújula sin darnos cuenta tratando de mitigar sus dolores y hacer de la tristeza una risa de triunfo sobre la vida que algún día fue.
Y así como andan ahora en una simple crónica andarán también por Tamanavare, tal vez por Mampostal, San Felipe, Cocorote, por Marin por aquí y por allá serpenteando la tierra llana de los pueblos que siempre fueron suyas entre sus breves callejuelas y largos caminos tratando de alcanzar la santidad que los cielos y los moralistas hipócritas les negaron.
Pienso entonces que no son difuntos porque nunca murieron, sino mensajeros de Dios que andan en pasos lentos por todas partes buscando un diálogo con la vida tratando de alcanzar alguna gloria que les iluminen, en paz eterna.


FOTOGRAFÍA Entrada principal al cementerio de la capital del Municipio Independencia-Estado Yaracuy 1930.


CENTRO DE HISTORIA ESTADO YARACUY.
INSTITUTO DE CULTURA ESTADO YARACUY-ICEY.
williansyaracuy@hotmail.com15 de Febrero 2020.
Compartir en Google Plus

About radiomonta3

0 comentarios:

Publicar un comentario